04 Jun
04Jun

Queridos hermanos en nuestro Señor Jesucristo, es fundamental conocer el motivo de nuestra existencia, la razón de nuestra estadía en la tierra, para determinar nuestra manera de obrar, para tomar las decisiones correctas conforme a nuestros dones, talentos y habilidades particulares. En definitiva, somos un compuesto de cuerpo material y alma espiritual, con una muerte cierta y una eternidad que depende de nuestro libre albedrío. 

"El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su alma." San Ignacio de Loyola, ejercicios espirituales. 

Los honores, las riquezas, las vicisitudes, las amistades, el conocimiento, no son más que medios para alcanzar el fin de nuestra vida, que tanto debemos usar cuanto nos sirven al fin de nuestra estadía sobre la faz de la tierra; por esto es importante, conocer lo que es exactamente somos, y la razón de nuestra vida. 

  • "Las cosas de éste mundo fueron dadas al hombre para que le ayuden a conseguir su fin, 'que de ellas tanto debemos usar cuanto sirven al fin, y tanto dejar o quitar cuanto nos impiden'." San Ignacio de Loyola, ejercicios espirituales. 

  • "Realmente, las cosas de acá no son más que medios o instrumentos de que nos debemos valer para llegar al término." San Ignacio de Loyola, ejercicios espirituales. 

  • "Abrazar la cosa, bien que repugnante, si me ayuda para salvarme, y dejarla, bien que dulce y gustosa, si ha de impedir el bien de mi alma." San Ignacio de Loyola, ejercicios espirituales. 

Luego entonces, queridos hermanos, cada uno conforme a sus dones, talentos y habilidades, debe procurar su salvación eterna, su bien eterno y temporal, cumpliendo en todo la ley de Dios nuestro Señor, auxiliándose de los socorros que nos brinda la santa Iglesia Católica, particularmente de los Sacramentos.

Por supuesto, que en nuestro recorrido sobre la tierra, hemos de encontrar dificultades, distracciones, engaños, y falacias, pero es la meditación asidua de las verdades eternas, la ayuda de un director espiritual, la vida católica, lo que ha de protegernos, y hacernos volver al camino de nuestro bien eterno y temporal.

¿Quién no está expuesto a las embestidas del mundo, del demonio, y de la carne?... ¿Quién de nosotros conoce las tretas que ha de padecer? Por esto, tenemos necesidad de la meditación, de la oración, de la asistencia del Espíritu Santo, de la ayuda de un director espiritual, que en suma nos ayuden a librar y aprovechar para bien nuestro las artimañas y dificultades propias de nuestra humana naturaleza: "Y sabemos también, que a los que aman a Dios, todas las cosas les contribuyen al bien". Romanos VIII, 28. 

Roguemos a la augusta Madre de Dios nos proteja, ampare e ilumine en nuestro caminar sobre la vida, y nos lleve a la eterna bienaventuranza. 

"No te ruego, que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, así como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos con tu verdad. Tu palabra es la verdad." San Juan XVII, 15. 


Dios te bendiga.



Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.