02 Jan
02Jan

Queridos hermanos en nuestro Señor Jesucristo, con la gracia de Dios iniciamos un año nuevo, una nueva oportunidad de enmendar nuestros desaciertos, de mantenernos en nuestras costumbres católicas, de avivar en nosotros la gracia de nuestro Divino Redentor, de adquirir la verdadera devoción a la santísima Virgen María. 

Suele desgastarse el cuerpo en las festividades de la sagrada Navidad, en algunos hermanos se da la disipación, y en otros un aumento de fervor en el santo niño Jesús, que viene a nosotros a vivir en nuestras almas, en nuestros trabajos y desgastes de la vida. 

Si está en nuestra mano, hagamos un tiempo para aquietar el espíritu, meditar en las verdades eternas, tranquilizarnos, hacer oración en la soledad y el silencio, contemplando los beneficios que hemos recibido de Dios nuestro Señor, de las aflicciones que puede causar nuestra propia cruz, e incluso agradecer los males que nos pudieras haber sucedido, pues aun de ellos podemos sacar bienes para nuestra salud espiritual. 

"Pon los ojos en ti mismo, y guárdate de juzgar las obras ajenas. En juzgar a otro se ocupa uno en vano, yerra muchas veces y peca fácilmente: mas, juzgando y examinándosela a sí mismo, se emplea siempre con fruto." Imitación de Cristo I, XIV, 1. 

En el recorrer de nuestra vida debemos esforzarnos por cuidar de nuestra salud espiritual, por llevar el buen olor de Cristo, por darnos tiempo para nosotros mismos, para entregarnos en santa paz a la oración, la cual, es una gran fortaleza para el alma, la templa en las dificultades, la mantiene firme en los éxitos, la mueve a tener caridad con sus hermanos. 

"Busca tiempo a propósito para estar contigo, y piensa con frecuencia en los beneficios de Dios. Deja las cosas curiosas. Lee tales materias, que te den más compunción que ocupación." Imitación de Cristo I, XX, 1.

Roguemos a la augusta Madre de Dios, se digne bendecirnos este año que iniciamos, alcanzarnos las gracias que necesitamos, el don de la fortaleza para sobrellevar las penalidades a las que estamos expuestos en la presente vida, y la perseverancia final. 


Dios te bendiga.


 

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.