22 Jan
22Jan

Queridos hermanos en nuestro Señor Jesucristo; "La vida del hombre sobre la tierra es milicia" Job VII, 1. Una lucha permanente contra el mundo, demonio y carne; pero, contamos con la gracia de Dios, con la asistencia de los ángeles, con la comunión de los Santos para tener una vida cristiana, merecedora de la bienaventuranza eterna. 

"Porque nosotros no tenemos que luchar contra la carne, y la sangre: sino contra los principados, y potestades, contra los gobernadores de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad en los aires. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios; para que podáis resistir en el día malo, y estar cumplidos en todo." Efesios VI, 12. 

Cuanto benéfico es el rezo atento y piadoso del santo Rosario, nos alcanza las gracias necesarias, nos asegura la salvación eterna, nos libra de innumerables peligros; Vale la pena en verdad, implorar el auxilio de la Bienaventurada Virgen María.

"De nuevo, pues, y solemnemente afirmamos cuán grande es la esperanza que Nos ponemos en el santo Rosario para curar los males que afligen a nuestro tiempo. No es con la fuerza, ni con las armas, ni con la potencia humana, sino con el auxilio divino obtenido por medio de la oración -cual David con su honda- como la Iglesia se presenta impávida ante el enemigo infernal". SS Papa Pío XII, Encíclica: 'Ingruentium malorum', No. 6, 15 de septiembre de 1951.

Roguemos a Dios nuestro Señor nos conceda la gracia de rezar cada día el santo Rosario, avive en nosotros la fe y la esperanza en la oración, despierte el fervor, el deseo de una vida cristiana caracterizada por la verdadera devoción a la Santísima Virgen María.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.  


Dios te bendiga.



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