05 Nov
05Nov

Queridos hermanos en nuestro Señor Jesucristo, todo proceso de reconstrucción en la vida espiritual lleva tiempo, exigen perseverancia y sobre todo, paciencia, para mantenerse en el camino emprendido, para no sucumbir ante las críticas, la falta de confianza, las caídas que puedan presentarse, además de los errores e imperfecciones con los cuales tenemos que trabajar. 

Muchas almas quisieran cambiar en un día, con un retiro espiritual, con una santa confesión, con la lectura de un libro piadoso; pero lo cierto es, que regularmente el camino es un proceso que puede durar años, incluso toda la vida, pero lo importante es iniciar, estar en el sendero, mantenernos en nuestros santos propósitos, hacer cada día lo que está de nuestra parte para construir el hombre nuevo conforme al espíritu de nuestro Señor Jesucristo. 

"Y vestíos del hombre nuevo, que fue criado según Dios en justicia, y en santidad de verdad." Efesios IV, 24.  

Para configurarnos con Cristo, se requiere apartarnos del pecado, fortalecernos en la gracia, frecuentar los sacramentos, instruir nuestro entendimiento con los fundamentos de la fe, moderar nuestra voluntad, impregnarnos del Evangelio, lo cual, como es natural, requiere paciencia y perseverancia en la vida espiritual. 

"¿Cómo quiere estar en paz mucho tiempo el que se entromete en cuidados ajenos, y busca ocasiones exteriores, y dentro de sí poco o tarde se recoge?" Imitación de Cristo I, XI, 1.

Las personas más allegadas a nosotros, algunas veces las más queridas, pueden dudar de nosotros, desmotivar, señalando solo errores y no aciertos, incluso nosotros mismos, podemos llegar a dudar de nuestro proceso espiritual; por esto, debemos tener fe y confianza en Dios nuestro Señor, recordar que la Divina Providencia nunca desampara a sus hijos en sus necesidades espirituales y materiales, y es ahí queridos hermanos, donde debemos fundar nuestra reestructuración espiritual. 

Recordemos que en este proceso, parte del crecimiento, implica el desapego en forma natural de las criaturas, para establecer una unión intima con Dios nuestro Señor, para buscar el Reino con mayor entereza, para llevar el buen olor de Cristo.

"Cristo tuvo adversarios y murmuradores, ¿y tú quieres tener a todos por tus amigos y bienhechores? ¿Con qué se coronará tu paciencia, si ninguna adversidad se te ofrece? Si no quieres sufrir ninguna adversidad, ¿cómo serás amigo de Cristo? Sufre con Cristo y por Cristo si quieres reinar con Cristo." Imitación de Cristo II, I, 5. 

Roguemos a la augusta Madre de Dios, se digne concedernos la santa perseverancia, la paciencia y la fortaleza para alcanzar el reino de los cielos. 


Dios te bendiga.



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