03 Jan
03Jan

Queridos hermanos en nuestro Señor Jesucristo, necesitamos darnos tiempo para entregarnos a la oración, para examinar nuestra conciencia y hacer mejores confesiones, para detenernos en el caminar de la vida de prisas y ajetreo, para preguntarnos: ¿qué estoy haciendo con mi vida... hacia donde me dirijo? Porque muchas veces en el caminar perdemos el sentido de nuestra vida, la razón de nuestra existencia, el motivo de nuestra estadía en la tierra. 

"El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su alma." San Ignacio de Loyola, ejercicios espirituales. 

Algunas veces, nos vamos llenando de tantos compromisos de buena voluntad, que terminamos exhaustos, sin tiempo para nosotros, mucho menos para la oración apacible, para dialogar con el Autor de nuestra vida en la soledad y el silencio; llenándonos por completo de ocupaciones que van asfixiando nuestra vida espiritual, terminando por apartarnos de la gracia de Dios.

"Bienaventurados los que se alegran de entregarse a Dios, y se desembarazan de todo impedimento del mundo." Imitación de Cristo, III, I, 1.

Y es aquí donde debemos pensar con la mente en calma a la vista de nuestro fin por el cual hemos sido creados, hasta donde podemos inmiscuirnos en los asuntos terrenales, en la ayuda a nuestro prójimo, en las obras buenas; de donde podemos aplicar el consejo de san Ignacio de Loyola: 

"Las cosas de este mundo fueron dadas al hombre para que le ayuden a conseguir su fin, que de ellas tanto debemos usar cuanto sirven al fin, y tanto dejar o quitar cuanto nos impiden." Ejercicios espirituales. 

Debemos evitar el escollo de pensar que quien está inmiscuido en mayores compromisos alcanza con facilidad la perfección espiritual; no se trata de hacer mucho, sino de hacer bien lo que nos corresponde.

"Pero Martha estaba afanada de continuo en las haciendas de la casa, la cual se presentó, y dijo: Señor, ¿no ves, como mi hermana me ha dejado sola para servir? Dile pues que me ayude. Y el Señor le respondió, y dijo: Martha, Martha, muy cuidadosa estas, y en muchas cosas te fatigas. En verdad una sola cosa es necesaria, María ha escogido la mejor parte, que no le será quitada." San Lucas X, 40. 

Claro que debemos cumplir con nuestras obligaciones de estado, ayudar en lo posible a las obras de apostolado, servir en las obras de caridad cristiana, pero teniendo siempre en cuenta, que debemos vivir en gracia de Dios, cuidar de nuestra salud espiritual, para poder rendir a distancia en el servicio a nosotros encomendado. 

Roguemos a la augusta Madre de Dios, se digne bendecirnos, alcanzarnos las gracias necesarias para cuidar de nuestra vida espiritual, y nos conceda la perseverancia final. 


Dios te bendiga.



Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.